Perfil emocional del paciente en hemodiálisis. Estudio multicéntrico |
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Ana Casaux-Huertas1, Pilar Mori-Vara2, María del Carmen Hernández-Cediel3, David Hernán-Gascueña4 1 Departamento de Enfermería. Universidad de Valladolid. Facultad de Enfermería (Sede Segovia). Segovia. España
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https://doi.org/10.37551/S2254-28842025034
Como citar este artículo:
RESUMEN Introducción: La enfermedad renal crónica ocasiona grandes problemas y cambios a nivel físico, psicológico y social en las personas que la padecen. El gran impacto sobre la calidad de vida, unido a la presencia de trastornos emocionales, favorecen la aparición de síntomas en estos pacientes en mayor proporción que en la población general. Objetivos: Determinar el perfil emocional de los pacientes en hemodiálisis. Material y Método: Estudio descriptivo transversal multicéntrico llevado a cabo con pacientes con enfermedad renal crónica en tratamiento de hemodiálisis pertenecientes a centros de la Fundación Renal de la Comunidad de Madrid. Se empleó la Escala de Valoración del Estado de Ánimo (EVEA) para la valoración del “perfil emocional”. Se realizó un análisis descriptivo de la muestra. Resultados: Entre los 245 pacientes muestreados, se observó una mayor valoración de las emociones positivas frente a las negativas, siendo el perfil emocional “alegre” el predominante. Conclusiones: Los pacientes en hemodiálisis presentan un alto perfil emocional positivo, predominando sensaciones de alegría, optimismo y jovialidad. Los perfiles emocionales negativos, como ansiedad, irritabilidad o tristeza, se observan en niveles bajos. En conjunto, la terapia renal sustitutiva con hemodiálisis se asocia con un predominio de emociones positivas frente a las negativas. Palabras Clave: hemodiálisis; emociones; enfermedad renal crónica. ABSTRACT Emotional profile of haemodialysis patients: a multicentre study Introduction: Chronic kidney disease causes major physical, psychological and social changes. Its impact on quality of life, together with emotional disorders, favours symptom development at higher rates than in the general population. Objectives: To determine the emotional profile of haemodialysis patients. Material and Method: We conducted a multicentre cross-sectional descriptive study involving haemodialysis patients from Fundación Renal centres in the Community of Madrid (Spain). Emotional profile was assessed using the Mood State Assessment Scale (EVEA). Results: Among 245 patients, positive emotions were rated higher than negative ones, with a predominantly “cheerful” emotional profile. Conclusions: Patients on haemodialysis show a high positive emotional profile, with predominance of joy, optimism and joviality. Negative emotional profiles such as anxiety, irritability or sadness were observed at low levels. Keywords: haemodialysis; emotions; chronic kidney disease. INTRODUCCIÓN El estado pro-inflamatorio crónico que sufren los pacientes renales produce alteraciones a varios niveles y las repercusiones abarcan el síndrome malnutrición-inflamación, las calcificaciones vasculares o las alteraciones en el sistema endocrino, entre otros1,2. Pero este estado no sólo afecta a nivel físico, sino que diversos estudios han mostrado una estrecha relación entre el estado pro-inflamatorio y la disminución de la calidad de vida, la presencia de depresión, la ansiedad y el aumento en la morbimortalidad de los pacientes que lo presentan1,3-5. Son múltiples las investigaciones que demuestran la relación existente entre la presencia elevada de sustancias pro-inflamatorias como la proteína C reactiva, las citoquinas, las interleuquinas y el factor necrótico tumoral, con el desarrollo de depresión, ansiedad y otros rasgos de personalidad como el neuroticismo, la histeria, la hostilidad o la hipocondría, así como con el desarrollo de enfermedades tales como el Alzheimer, el Parkinson, la esquizofrenia o el trastorno bipolar4-6. Una sobreproducción excesiva de citoquinas inflamatorias a nivel cerebral mantenida en el tiempo altera múltiples funciones neuronales, provocando el deterioro, la síntesis, la recaptación y la liberación de neurotransmisores6. Esto se traduce en una serie de alteraciones del comportamiento tanto del estado de ánimo como de la cognición, así como el desarrollo determinadas manifestaciones clínicas como son la anorexia, la disminución de la movilidad y la actividad física y los trastornos en el patrón del sueño, síntomas todos ellos que se identifican como característicos de la depresión6. Diversos estudios han relacionado la presencia de un estado pro-inflamatorio en los pacientes con ERC con el desarrollo de trastornos emocionales como la depresión, mientras que la ausencia o control y disminución del mismo favorece los estados emocionales positivos1,7,8. La depresión y la ansiedad han sido citados como los trastornos emocionales de mayor prevalencia entre los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) y relacionados con el diagnóstico de la enfermedad y de las alteraciones físicas y sociofamiliares que ésta conlleva9. Según diversas investigaciones, aproximadamente entre el 20% y el 60% de los pacientes en hemodiálisis (HD) padecen alguno de estos trastornos emocionales9–12. La presencia de depresión y ansiedad ha demostrado disminuir notablemente la calidad de vida y aumentar de forma considerable la mortalidad entre los pacientes que las presentan9,10,13,14. Habitualmente aparecen de forma más frecuente en mujeres con estatus socioeconómico bajo, en situación de desempleo, que no están casadas o no tienen pareja, y que no disponen de un buen apoyo familiar o social10–12. En cuanto a los condicionantes clínicos, decir que la presencia de comorbilidades, cambios metabólicos y endocrinos, dolor crónico, estados inflamatorios y de uremia, hipoalbuminemia restricciones dietéticas y de ingesta de líquidos, disminución de la función sexual, falta de actividad física, son algunos de los factores que favorecen el desarrollo o la progresión de los estados depresivos y ansiosos en los pacientes que sufren ERC10–12,14. Las personas con enfermedades crónicas presentan una mayor predisposición a sufrir trastornos de su estado de ánimo por el mero hecho de padecer la enfermedad. Ésta altera su vida cotidiana afectando de forma directa a sus relaciones personales, sociales, de trabajo, de independencia, a las actividades de la vida diaria, a la posibilidad de desplazarse y viajar, etc, y ello condiciona su estado emocional de forma negativa14,15. La prevalencia de trastorno depresivo en la población con ERC sometida a HD oscila cifras comprendidas entre el 25,8% y el 68,1%; los trastornos ansiosos prevalecen en un 21% al 35,3% de la población en TRS tipo HD, influyendo estos dos estados emocionales de forma inversamente proporcional en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) de las personas que los padecen16,17. Los trastornos depresivos y ansiosos que surgen en situación de enfermedad crónica, se presentan mayoritariamente en mujeres con un determinado perfil: bajo nivel de escolarización, sin pareja y que viven solas12,18. Asimismo, malas condiciones de salud, elevado número de comorbilidades, escasas relaciones sociales, limitación de las actividades de la vida cotidiana, o la presencia de síntomas como el dolor, condicionan y favorecen la aparición de sintomatología depresiva y ansiosa en las personas que los padecen11,19,20. La revisión bibliográfica llevada a cabo por Bautovich et al.14 pone de manifiesto cómo cada día existe una mayor evidencia científica disponible que demuestra que los trastornos ansiosos y depresivos, aumentan la mortalidad, las hospitalizaciones, disminuyen la adherencia al tratamiento y la CVRS. Del mismo modo, estas emociones negativas van a tener una influencia en la aparición y manifestación de síntomas somáticos. Aparece descrito en la bibliografía que los estados de estrés y las emociones negativas, como la ansiedad y la depresión, pueden acentuar y agravar el curso clínico de la enfermedad, interferir con el tratamiento y aumentar la sintomatología asociada, incrementando significativamente la morbimortalidad y actuando por sí mismos como predictores de supervivencia6,7,21,22. Las emociones negativas por tanto pueden llegar a favorecer una mayor frecuencia de quejas somáticas y una intensificación en la percepción de los síntomas. Un estudio llevado a cabo en la Unidad de Gestión Clínica de Nefrología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba23, ha evidenciado que el 66,7% de los pacientes sometidos a HD crónica presenta alguna alteración emocional, ya sea depresión, tristeza, nerviosismo, ansiedad, sensación de angustia o cualquier otra, datos que se asemejan a los obtenidos en otros estudios tanto a nivel nacional como internacional10,12,24. Cualquier enfermedad crónica que pueda ocasionar la muerte produce en la persona que la padece un estado de ansiedad y depresión. Esto unido a la impotencia, la limitación y la incapacidad que experimentan las personas que padecen ERC, al depender su vida de una máquina, condiciona en gran medida su estado emocional. Las alteraciones emocionales en el paciente renal se ven por tanto favorecidas por las numerosas pérdidas a las que debe enfrentarse a lo largo de todo el proceso de enfermedad: pérdida de su propia salud, su bienestar, su trabajo, sus relaciones sociales y su función sexual. Por todo ello, la presente investigación tuvo como objetivo definir el perfil emocional de los pacientes que reciben tratamiento renal sustitutivo con HD crónica. MATERIAL Y MÉTODO Diseño y ámbito del estudio del estudio
Población y muestra
La inclusión de participantes en el estudio se rigió por los siguientes criterios: – Ser mayor de 18 años.
La exclusión de participantes en el estudio se rigió por los siguientes criterios: – Presentar patología psiquiátrica diagnosticada en el momento del estudio.
Tamaño muestral
Variables
Se contemplan cuatro perfiles diferentes: perfil emocional alegre, perfil emocional ansioso, perfil emocional iracundo-hostil y perfil emocional triste-depresivo. Instrumento de medida
Recogida de datos
Metodología estadística
Se realizó un estudio descriptivo de las distintas variables de forma que, las variables cualitativas se resumieron como porcentajes y cuantificación numérica, mientras que las variables cuantitativas se expresaron mediante el máximo, el mínimo, la media (¯χ), la desviación estándar (DE) y los cuartiles. En todos los análisis estadísticos se utilizó un nivel de significación del 5 %. Consideraciones éticas
RESULTADOS La muestra final del estudio estuvo compuesta por 245 pacientes procedentes de 7 centros distintos de la Fundación Renal de la Comunidad de Madrid. El análisis descriptivo de los datos sociodemográficos mostró que, de forma global, la muestra estaba compuesta mayoritariamente por hombres (65,70 %; n=161), siendo tan solo el 34,30% (n=84) de la muestra mujeres, con una edad media de 63,52 años (DE 14,99 años), una edad mínima de 25 años y una edad máxima de 90 años, y que llevan en tratamiento con HD una media de 81,44 meses (DE 96,62 meses), con un tiempo en diálisis máximo de 527 meses y un tiempo mínimo de 4 meses. Respecto a las variables clínicas Kt final y ganancia media de peso interdiálisis, el análisis descriptivo arrojó un promedio de Kt final de 52,15 litros (DE 9,09) y una ganancia media de peso interdiálisis de 1,98 kilogramos (Kg) (DE 0,71 Kg). En relación a la etiología de la enfermedad renal, se observó que el 25,3% (n=62) de los casos son de etiología desconocida, seguido por la diabetes tipo II en un 19,6% (n=48), la glomerulonefritis y otros trastornos renales sin identificar en un 11,4% (n=28) y un 11,8% (n=29) respectivamente y la enfermedad vascular renal secundaria a hipertensión en un 9,0% (n=22). En cuanto al tipo de acceso vascular se evidencia una clara mayoría de pacientes portadores de fístula arteriovenosa, siendo el 71,80% de los accesos vasculares (n=176), frente a los portadores de catéter venoso central. El índice de Comorbilidad de Charlson obtuvo una puntuación media de 7,68 puntos (DE 3,36 puntos), con valores máximos y mínimos de 21 y 2 puntos respectivamente. Del análisis de los resultados obtenidos en el cuestionario sobre el perfil emocional, se observa que la muestra analizada presenta mayoritariamente un perfil emocional alegre, obteniendo puntuaciones por encima de 20 puntos en, al menos, el 50% de la muestra y por encima de 30 puntos en, al menos, un 25% de los pacientes. Por otro lado, los perfiles emocionales negativos (triste-depresivo, iracundo-hostil y ansioso) muestran puntuaciones por debajo de 6 puntos en el 50% de la muestra, tal y como puede verse en la figura 1. | ||
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Cabe destacar las elevadas puntuaciones recogidas en las emociones positivas: alegre, contento, optimista y jovial. En las cuatro, al menos el 50% de la muestra puntuó con 5 o más puntos y, al menos, el 25% con 8 o más puntos (figura 2). | ||
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Por otro lado, las emociones negativas: enfadado, irritado, enojado y ansioso, obtuvieron las menores puntuaciones, donde el 75% de los pacientes registraron puntuaciones iguales o menores a 3. Según puede observarse en la figura 2, el resto de emociones negativas registraron puntuaciones de 5 puntos o menos en el 75% de los pacientes. DISCUSIÓN La literatura recoge la importante prevalencia de trastornos emocionales negativos como depresión y ansiedad en el colectivo de pacientes con ERC sometidos a tratamiento con HD. Las cifras que se repiten en la mayoría de las investigaciones indican que entre el 20% y el 70% de los pacientes presentan algún tipo de alteración emocional, que condiciona su calidad de vida9,11,16,20,23. Sin embargo, los datos obtenidos en el análisis descriptivo del perfil emocional de la muestra del presente estudio, reflejan un claro predominio de las emociones positivas (alegre, contento, optimista y jovial) frente a las emociones negativas, siendo el perfil alegre el que mayores puntuaciones alcanza en la escala EVEA obteniendo más de 20 puntos en, al menos, el 50% de la muestra y por encima de 30 puntos en, al menos, un 25% de los pacientes. Mientras que, por otro lado, los perfiles emocionales negativos (triste-depresivo, iracundo-hostil y ansioso) muestran puntuaciones por debajo de 6 puntos en el 50% de la muestra. Es importante tener en cuenta que el instrumento utilizado para la valoración del estado emocional de los pacientes en este estudio, no es una herramienta diagnóstica sino una escala subjetiva en la cual el propio paciente valora de 0 a 10 distintas emociones sufridas a lo largo de la última semana, por lo que, el resultado podría estar sesgado e incluso afectado por la situación en la que el paciente completa el formulario; es decir, la prevalencia de los trastornos emocionales se puede ver condicionada por el tipo de herramienta o cuestionario que se emplea como medida7,20. La escala EVEA, empleada en esta investigación, no está destinada específicamente a población con enfermedad renal crónica, pero sus criterios de calidad y su fácil y rápida cumplimentación la convierten en una buena elección como instrumento de medida adecuado para la valoración del estado de ánimo en cualquier colectivo25,26. Su importancia deriva de su capacidad para medir en un mismo cuestionario emociones positivas y negativas al mismo tiempo, lo que la hace ser una herramienta diferente de las escalas más utilizadas en el ámbito sanitario que suelen valorar indicadores únicos26. Otra circunstancia que podría condicionar los resultados de la investigación se da en el hecho de que los pacientes confundan sus síntomas o manifestaciones con las propias de la enfermedad renal, e incluso las oculten por miedo al estigma social o rechazo, lo que puede infraestimar el número de personas con ERC que sufren alteraciones emocionales7. Muchas manifestaciones somáticas de los trastornos depresivos como el insomnio, la pérdida de apetito o la falta de energía, pueden confundirse con los síntomas de la propia enfermedad renal; incluso pueden llegar a confundirse con las alteraciones que causa la enfermedad en la esfera privada y social, con la pérdida de las relaciones o la pérdida de la autonomía y del rol social14. Por otro lado, diversos estudios plantean que las personas con rasgos de personalidad optimistas afrontan mejor las situaciones de estrés y son capaces de adaptarse en mayor medida a la enfermedad, lo que repercute en una menor percepción o manifestación de síntomas de la misma e incluso reduce la mortalidad17,27–29. Las emociones positivas han sido relacionadas con una menor puntuación en las escalas de dolor28, mientras que las emociones negativas se relacionan con mayores puntuaciones para este síntoma20. De igual modo, las personas con perfiles emocionales negativos están más predispuestas a experimentar problemas de salud y vivirlos con una mayor intensidad que aquellas que presentan perfiles positivos, quienes tienen una mayor capacidad de afrontamiento y manejo de las situaciones y emociones negativas30. Los pacientes en tratamiento con HD forman parte de una población con una edad avanzada y múltiples patologías asociadas, con una situación personal y social complicada y una CVRS mermada. No obstante, tal y como revela la investigación de Laura L. Carstensen las personas con edades avanzadas desarrollan una serie de “mecanismos defensivos” que les permiten disfrutar de su día a día, siendo más empáticos y comprensivos y expresando mayor gratitud con los demás, mostrando un mayor número de emociones positivas y menor número de emociones negativas que las personas más jóvenes31. Múltiples investigaciones reconocen la relación inversamente proporcional existente entre la edad y emociones negativas como la ansiedad o la depresión, siendo más frecuentes los sentimientos positivos y el bienestar emocional en las personas de mayor edad18,31–33, ofreciendo una posible explicación a los elevados niveles de emociones positivas y los bajos niveles de emociones negativas encontrados en la muestra estudiada. La felicidad, así como otras emociones positivas ejercen un importante papel en el aumento de la resiliencia que, a su vez, disminuye la presencia de emociones negativas que influyen en la aparición de depresión34. La resiliencia se conceptualiza como un “proceso activo que obtiene como resultado un comportamiento conductual positivo que permite al individuo afrontar y superar las situaciones adversas con un resultado favorable para la persona”35. La resiliencia condiciona de forma inversamente proporcional al estrés, por lo que elevados niveles de la misma, supondrán una disminución en las emociones estresantes, lo cual a su vez aumentará la CVRS36. El término “crecimiento postraumático” fue descrito por Calhoun y Tedeschi y hace referencia a los “cambios psicológicos positivos experimentados como resultado de la lucha frente a circunstancias de la vida que resultan altamente desafiantes”37. Gracias a estos cambios psicológicos postraumáticos, la persona experimenta un crecimiento personal, social y espiritual que le permite ver la vida con otros ojos y disfrutar más de ella y de las personas que le rodean38. Según sugiere la revisión de la bibliografía, el crecimiento postraumático, la esperanza y la resiliencia han mostrado estar relacionados con un claro predominio de emociones positivas, o al menos contribuir a la disminución en los niveles de emociones estresantes39–42. Aunque los resultados obtenidos son prometedores y plantean nuevas perspectivas sobre el perfil emocional de los pacientes en hemodiálisis, resulta esencial abordar estas cuestiones desde un enfoque multidimensional. Las variables clínicas y psicosociales, como el crecimiento postraumático, la resiliencia y la esperanza, deben ser exploradas en futuros estudios mediante diseños específicos e instrumentos validados. Este enfoque permitirá comprender de manera más integral el impacto de la enfermedad renal crónica en la calidad de vida de los pacientes, contribuyendo a diseñar intervenciones más efectivas y centradas en sus necesidades. Limitaciones Cabe destacar además que el muestreo fue obtenido por conveniencia, por lo que existe la posibilidad de que los individuos que voluntariamente se prestaron a participar en el estudio fueran aquellos con mejor disposición y aptitud y en mejor estado físico y psicológico. Esta circunstancia podría haber producido sesgo de selección, sesgo de pertenencia e incluso un efecto Hawthorne, aumentando los niveles en el perfil emocional positivo o bajos perfiles emocionales negativos. Asimismo, el instrumento de medida empleado en la investigación puede considerarse otra limitación, puesto que la escala EVEA es una medida subjetiva de la variable principal de estudio. Esto puede alterar los resultados o producir un sesgo de medición. Además, se debe tener en cuenta que en investigación existen múltiples escalas que pueden ser utilizadas para medir las emociones, con variables y puntuaciones diferentes. Resulta complicado, por tanto, equiparar resultados cuando no se vale de las mismas escalas para su medida. A la vista de estos resultados podemos concluir que los pacientes que reciben terapia renal sustitutiva con HD manifiestan tener un perfil emocional alegre elevado y bajos perfiles negativos (ansioso, iracundo-hostil y triste-depresivo). Entre las emociones positivas destacan: alegre, contento, optimista y jovial; mientras que entre las emociones negativas las menos valoradas son: enfadado, irritado, enojado y ansioso. Contribuciones de los autores Conceptualización y diseño del estudio, recopilación de datos, análisis e interpretación de datos, redacción del artículo: CHA. Diseño del estudio, revisión crítica del contenido intelectual y aprobación definitiva de la versión que se presenta: MVP. Recopilación de datos, revisión crítica del contenido intelectual y aprobación definitiva de la versión que se presenta: HGD. Revisión crítica del contenido intelectual y aprobación definitiva de la versión que se presenta: HCMC. Todos los autores aportaron contenido intelectual importante durante la redacción o revisión del manuscrito y aceptaron la responsabilidad del trabajo en su conjunto. Financiación La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro. Conflicto de intereses Los autores del proyecto declaran no tener ningún conflicto de intereses. Agradecimientos Agradecemos a los profesionales de los centros de HD de la Fundación Renal de la Comunidad de Madrid su apoyo y participación en la recogida de datos para este proyecto. También hacemos extensivo nuestro agradecimiento a los pacientes con ERC que colaboraron voluntariamente, con la esperanza de que su aportación contribuya a un mejor conocimiento de esta enfermedad. BIBLIOGRÁFIA 1. Cobo G, Lindholm B, Stenvinkel P. Chronic inflammation in endstage renal disease and dialysis. Nephrol Dial Transplant [Internet]. 2018 [consultado 26 Dic 2021];33(3):iii35-40. Disponible en: https://academic.oup.com/ndt/article/33/suppl_3/iii35/5114420 2. Carrero JJ, González ME. Inflamación en Diálisis. 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